Friday, December 02, 2011

El uso irracional del automóvil particular

SOBRE EL PROBLEMA DEL TRANSPORTE Y LA CIRCULACIÓN VEHICULAR: EL USO IRRACIONAL DEL AUTOMÓVIL PARTICULAR
Por Luis Adolfo Méndez Lugo

Los problemas del transporte más importantes o que hay que resolver de manera prioritaria en nuestras ciudades se encuentran en el tránsito, la circulación o la movilidad de personas y cosas. Los graves problemas de tránsito vehicular que prevalecen en nuestras grandes y medianas ciudades se deben a un modelo económico que ha privilegiado el transporte individual, es decir, el automóvil, sin que ello signifique siquiera que los propios beneficiarios de este tipo de transporte hayan resuelto sus necesidades en esa materia. Por el contrario, en buena medida esta preferencia, tímidamente restringida por decisiones políticas[1], ha sido causa de los problemas de tránsito que en general sufren nuestras ciudades, lo que contribuye además en hacer más agudos sus efectos relacionados con la emisión de contaminantes, aunque éstos se hayan visto disminuidos en su peligrosidad en las últimas décadas con el mejoramiento de los combustibles.

Mientras no haya controles al uso y consumo indiscriminado del transporte individual en nuestras ciudades, los problemas de movilidad continuarán. Pero mientras no exista una opción adecuada y eficiente de transporte colectivo, muy pocos usuarios del transporte individual optarán por el transporte colectivo. Existe la certidumbre en diversos autores, como Ivan Illich y André Gorz, de que por más que se amplíen y se abran más vialidades a la circulación vehicular, por más “superficie de rodamiento” que construyan nuestras autoridades, los problemas de tránsito continuarán si no se restringe el uso del automóvil particular. Bernardo Navarro coincide al respecto cuando afirma que “el hecho contundente que no podemos soslayar en nuestras metrópolis es la existencia del significativo aumento de la oferta automotriz impactando la circulación y congestión vehicular, incrementando los tiempos de traslado y generando significativos impactos ambientales negativos… particularmente dentro de la flota vehicular metropolitana sobresale significativamente la presencia de los automóviles particulares”.

Es evidente la importancia del automóvil particular en el parque vehicular total y tan sólo por este hecho, es posible concluir que son los automóviles particulares los que más contribuyen a la creación de conflictos de tránsito en la ciudad, además de la contaminación. Estas “externalidades” del autoióvil particular son todavía más importantes si consideramos que en zonas urbanas y ciertamente en áreas metropolitanas, la contaminación generada por los vehículos motorizados son la principal causa de la contaminación, y con holgura:

“Estudios sobre inventarios de emisiones reportan que los vehículos contribuyen con aproximadamente el 85 por ciento de las emisiones de gases y partículas contaminantes de la atmósfera de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM)… Aunque se han introducido nuevas tecnologías anticontaminantes en los vehículos y en las actividades industriales, el problema de contaminación muestra solamente avances marginales en la reducción de la contaminación del aire.”[2]

El predominio del transporte individual, hay que insistir, no permitirá ofrecer soluciones reales a la movilidad intraurbana. Ivan Illich ha demostrado la ineficiencia del automóvil particular, siendo superado por cualquier otro tipo de transporte, incluida la propia capacidad de locomoción humana: caminar.

“Para que 40 000 personas puedan cruzar un puente en una hora moviéndose a 25 km por hora, se necesita que éste tenga 138 m de anchura si viajan en coche, 38 m si viajan en autobús y 20 m si van a pie; en cambio, si van en bicicleta, el puente no necesita más de 10 m de anchura. Únicamente un sistema hipermoderno de trenas rápidos, a 100 km por hora y sucediéndose a intervalos de 30 segundos podría pasar esta cantidad de gente por un puente semejante en el mismo tiempo… No sólo en movimiento, también estacionado hay una diferencia enorme entre el espacio que ocupa el vehículo potencialmente rápido y la bicicleta. Donde se estaciona un coche caben 18 bicicletas. Para salir del estacionamiento de un estadio, 10 000 personas en bicicleta necesitan una tercera parte del tiempo que necesita el mismo número que abordan autobuses”.[3]

En la base del razonamiento de Illich se encuentra aquello que el análisis marxista considera determinante en la irracionalidad de la propiedad privada: el espacio es finito. El acceso al espacio de unos, excluye a otros: “…ello se debe a que tanto por su concepción como por su destino original el coche es un bien de lujo. Y el lujo, por definición, es imposible de democratizar: si todo el mundo accede a un lujo, nadie saca provecho de su disfrute; por el contrario: todo el mundo arrolla, frustra y desposee a los demás y es arrollado, frustrado y desposeido por ellos… El razonamiento lo admitiría cualquiera tratándose de un chalet en la playa: todavía no se ha presentado ningún demagogo pretendiendo que la democratización de las vacaciones pasa por aplicar el principio de un chalet con playa privada para cada familia. Cualquiera comprende que si cada una de los 13 o 14 millones de familias existentes en Francia tuvieran que disponer aunque sólo fuera de 10 metros de costa, serían precisos 140.000 kilómetros de playas para que todo el mundo quedara satisfecho…”.[4]

Bajo esta concepción, es decir, mientras no se implementen políticas y acciones orientadas en hacer un uso más restrictivo del automóvil particular, es que considero que cualquier medida propuesta para ampliar vialidades está condenada al fracaso: mientras más calles abran a la circulación vehicular, más congestionamientos y más problemas de tránsito vehicular habrán en nuestras ciudades y zonas metropolitanas. La experiencia en diversos países, pero principalmente en los Estados Unidos, ha demostrado que el uso preferente del automóvil particular es absolutamente contradictorio como solución al transporte y la movilidad de las personas, no sólo incrementa las distancias en la matriz de origen y destino, también incrementa los tiempos usados para el transporte y, peor aún, disminuye la velocidad en los recorridos de manera considerable. De ahí que escritores prominentes y claridosos como Carlos Monsiváis le llamen con aguda ironía a los usuarios de automóviles particulares en la ciudad de México, como “la experiencia carcelaria de la velocidad”.

Si el coche tiene que prevalecer a toda costa no existe más que una solución: suprimir las ciudades, es decir, esparcirlas a lo largo de grandes extensiones de cientos de kilómetros, de avenidas monumentales, de arrabales autopísticos. En suma, lo que se ha hecho en Estados Unidos (Gorz; Ibid). Iván Illich resume así los resultados de esta magna obra: “El americano típico consagra más de mil quinientas horas al año (es decir treinta horas al a semana, o cuatro horas al día, domingos inclusive) a su coche; este cálculo incluye las horas que pasa al volante, en marcha o parado; las horas de trabajo necesarias para pagar la gasolina, las ruedos, los peajes, el seguro, las multas y los impuestos. Este americano precisa mil quinientas horas para recorrer (al año) 10.000 km. 6 kilómetros por hora. En los países desprovistos de una industria del transporte, la gente se desplaza a la misma velocidad yendo a pie, con la ventaja suplementaria de que pueden trasladarse a donde les da la gana sin tener por qué seguir las carreteras asfaltadas”. (Illich, Ibid).

Moraleja: cuanto más menudean en una sociedad los vehículos rápidos, -a partir de un cierto límite-más tiempo emplea la gente en desplazarse. Es matemático. ¿La razón? Acabamos de verla: las aglomeraciones humanas han acabado esparciéndose en innumerables arrabales autopísticos porque era la única forma de evitar la congestión de los centros de habitación. Pero esta solución tiene un reverso evidente: finalmente resulta que la gente no puede circular a gusto porque están lejos de todo. Para hacer sitio al coche han multiplicado las distancias: se vive lejos del lugar de trabajo, lejos de la escuela, lejos del supermercado-lo que exigirá un segundo coche para que “el ama de casa” pueda hacer las compras y llevar a los niños a la escuela-. …A fin de cuentas el coche acaba haciendo perder más tiempo del que economiza y creando más distancias de las que permite salvar (Gorz; Ibid)

El maestro Angel Molinero coincide con estos viejos y conocidos autores cuando afirma que “un enfoque fuerte hacia el uso del automóvil particular favorece la ciudad externa o suburbios sobre la ciudad central. Los viajes en automóvil están confeccionados idealmente para áreas de baja densidad con activida`es dispersas. A su vez, áreas con una alta densidad promueven el uso del transporte público y los viajes a pie. Este es un factor importante en aquéllas ciudades donde el espacio es limitado y los impactos del automóvil son particularmente serios.” La Ciudad de México, si bien sigue siendo una ciudad de muy baja densidad, comparada específicamente con las ciudades de los países desarrollados, lo cierto es que es posible considerar que es una ciudad cuyo espacio es ya muy limitado.

La tendencia en el uso y abuso del automóvil particular no observa cambios importantes, no existen indicios para desincentivar o restringir su uso, en cambio, la industria automotriz sigue creciendo y ocupando un papel dominante. Al respecto, Navarro afirma que “la discusión respecto a la disyuntiva transporte colectivo - transporte individual debe partir por comprender el contexto en el que se desenvuelven nuestras áreas metropolitanas. Primero no podemos ignorar la inserción y el rol de nuestras metrópolis en la economía regional, nacional e incluso internacional. Su función como mercados de consumo fundamentales, incluso de los productos derivados de su inserción globalizada. Quien puede negar, en particular la importancia que tienen los mercados locales automotrices para el MERCOSUR y para la economía mexicana en el contexto del TLC. México, por ejemplo, representan un mercado local anual de más de un millón de vehículos nuevos, 300,000 de los cuales exclusivamente se venden en la Ciudad de México. Lo anterior no significa sin embargo que debamos abandonar la movilidad a la promoción de la motorización individual a partir de los designios exclusivos del mercado, significa que debemos considerar este contexto determinante para elaborar estrategias que permitan aprovechar las ventajas que representan y controlar en lo posible sus impactos negativos.” Cabe destacar, que la proporción que ocupa esta venta de automóviles en la ZMVM, el 30 por ciento según Navarro, es al parecer superior a la proporción que tiene la población total metropolitana respecto al total nacional, que andaría en un 20 por ciento, 20 millones de más de 100 millones, lo que demuestra que el problema lejos de disminuir, seguirá creciendo, particularmente en esta ciudad capital.

En tal virtud, me parece que en un orden de prioridades, lo más adecuado para resolver los problemas de movilidad en las grandes ciudades, incluida la del transporte de mercancías, se encuentra en hacer un uso más racional del transporte individual, ya sea a través de un uso más restringido del automóvil particular en la ciudad, como pueden ser las propuestas de peatonalización, ciclovías y restricciones en general del tránsito en zonas históricas, hasta la creación de mecanismos impositivos en el consumo de este bien de lujo, como lo llaia Gorz. Paralelamente, considero necesario promover más intensamente y mejorar con propuestas novedosas los sistemas de transporte colectivo, como el Metrobús en las ciudades de México y León, Guanajuato, opciones que resultan más accesibles y por lo tanto más expeditas que el sistema Metro para nuestros países en vías de desarrollo. Ello significa, asimismo, la necesidad que el Estado ocupe un papel rector en la materia, lo que implicará enormes y especiales esfuerzos de sus operadores políticos para conciliar intereses con los actuales concesionarios o empresarios privados que dominan en la transportación colectiva en nuestras ciudades. Al respecto, debe quedar claro que rectoría no significa estatización o monopolización por el Estado en la operación del transporte: “Lograr una mayor incidencia del estado en materia reguladora, organizadora, normativa y financiera en la orientación del comportamiento de los diversos elementos del sistema de transporte urbano, de forma tal que se articule el funcionamiento en un todo integrado” propone Molinero.

De igual forma, aunque resulte menos tangible o todavía de una gran ambigüedad técnica y legal, me parece muy importante ir pensando en las medidas ya muy comentadas por los estudiosos, como la de recuperar una escala humana de nuestras ciudades. Ello significa pensar que la matriz de origen y destino pueda resolverse sin vehículos automotores, es decir, caminando[5], que resulta la forma más eficiente de movilidad en términos de consumo de energía, solo así podremos prescindir del automóvil.

Aquí, algunas ideas y propuestas de André Gorz sobre esta utopía urbana a escala humana son las siguientes:

“¿No se puede hacer ya nada para poner remedio a esta situación? Sí, pero la alternativa al coche debe ser global. Porque para que la gente pueda renunciar al coche, no basta con ofrecer unos transportes colectivos más cómodos: es preciso que pueda prescindir por completo del uso constante de los transportes, lo que sólo es posible si se siente como en su casa en su barrio, en su distrito, en su ciudad a escala humana, de modo que llegue a gustarle ir a pie desde su trabajo hasta su domicilio-a pie o si lo desea en bicicleta-. Ningún medio de transporte, por rápido que sea, podrá nunca llegar a compensar de la molestia de vivir en una ciudad inhabitable, de no sentirse cómodo en ningún sitio, de pasar por la calle sólo para ir a trabajar o bien para aislarse y dormir. “Los usuarios, escribe Illich, romperán las cadenas del transporte todopoderoso el día que empiecen a amar su islote de circulación y empiecen a temer alejarse demasiado a menudo”. Pero para poder amar su “territorio”, su “islote de circulación” será necesario que se haga habitable y por tanto no circulable; que el barrio o el distrito vuelva a ser el microcosmos modelado por y para las actividades humanas en el que la gente trabaje, viva, se conozca, se instruya, se comunique, y gestione en común el medio social de su vida en común. Tal como respondió Marcuse cuando se le preguntó en una ocasión cuándo sería abolido el despilfarro capitalista: “Vamos a tratar de destruir las grandes ciudades y a construir otras distintas. Esto ya nos llevará unos cuantos meses.” Puede imaginarse que estas nuevas ciudades serán federaciones de barrios, rodeados de parajes verdes en los que los ciudadanos-y particularmente los escolares- dedicarán varias horas semanales a cultivar los productos frescos necesarios a su subsistencia. Para sus desplazamientos cotidianos, dispondrán de una gama completa de medios de transporte adaptados a las características de una ciudad de tamaño medio: bicicletas municipales, tranvías o trolebuses, taxis eléctricos sin chófer. Para sus desplazamientos de más importancia, por ejemplo para ir al campo, al igual que para el transporte de los huéspedes, se dispondrá de un contingente de automóviles colectivos repartidos por los garajes de los diferentes barrios. El coche habrá dejado de ser necesario. Y es que todo habrá cambiado: el mundo, la vida, la gente. Esto no llegará a ocurrir por sí solo. ¿Qué puede hacerse entre tanto para llegar a esa situación? Antes que nada no plantear nunca aisladamente el problema del transporte, ligarlo siempre al problema de la ciudad, de la división social del trabajo y de la compartimentación que ésta ha introducido en las diversas dimensiones de la existencia: un lugar para trabajar, otro lugar para alojarse, un tercero para aprovisionarse, un cuarto para instruirse, un quinto para divertirse. El despedazamiento del espacio prolonga la desintegración del hombre iniciada por la división del trabajo en la fábrica. Corta en rodajas al individuo, corta su tiempo, su vida, en parcelas completamente diferenciadas a fin de que en cada una de ellas sea un consumidor pasivo indefenso ante los comerciantes, a fin de que nunca se le ocurra que el trabajo, la cultura, la comunicación, el placer, la satisfacción de las necesidades y la vida personal pueden y deben ser una sola y misma cosa: la unidad de una vida, sostenida por el tejido social de la comunidad” (Gorz, Ibid).

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[1] Me refiero más que nada a acciones como el programa “Hoy no circula”, pero creo que también se podrían considerar acciones relacionadas con la peatonalización de centros históricos u otras acciones que restringen el uso vehicular en general en esas zonas, incluidos el transporte pesado y el colectivo.
[2] Mejía Velásquez, Gerardo Manuel; Calidad del aire en Ciudad de México: Una aproximación multidisciplinaria para su adecuada gestión; http://www.mty.itesm.mx/die/ddre/transferencia/Transferencia55/eli2-55.html
[3] Illich, Iván; Energía y Equidad – Desempleo Creador; Joaquín Mortiz Planeta. En línea: http://www.ivanillich.org/LiEnergia.htm
[4] Gorz, André; “La ideología social del automóvil” en: Le Sauvage, septiembre-octubre 1973. Fuente: http://www.worldcarfree.net/resources/freesources/TheSocialIdeologySpanish.rtf
[5] “Comparándolo a una máquina termodinámica, el hombre es más rentable que cualquier vehículo motorizado, que consume por lo menos 4 veces más calorías en el mismo trayecto” (Illich, Ivan, Ibid).


AL FUTURO EN BICICLETA

La realidad nos indica que la ciudad para el automóvil no es una ciudad para las personas. El automóvil ha dejado de ser un medio de transporte para convertirse en una adicción socialmente aceptada.

Wednesday, November 30, 2011

La bicicleta, la mejor opción de transporte











http://paper.li/GilTheJenius/1304008560#!tag-puertorico

La moda de correr bicicleta como pasatiempo en Puerto Rico lleva a los seguidores a considerarla como una opción de transporte

Los movimientos a favor del uso de la bicicleta se fortalecen en las redes sociales y muchos de ellos están enfocados en el arte, la moda, el desarrollo sostenible y el ambiente

Friday, July 08, 2011

Tráfico inducido: más calles, más autos





Cuando se piensa en resolver el problema del tráfico, las soluciones siempre parecen enfocarse en cómo incrementar el espacio para que los autos circulen; cómo mejorar, para y por los automóviles, las avenidas existentes; cómo y dónde edificar pasos a desnivel, segundos pisos, nuevas calles y vías rápidas. Pero estas “soluciones”, pensadas en función del coche, no resuelven el problema del tráfico solo lo inducen.

Se llama tráfico inducido al nuevo y creciente tránsito de vehículos que las nuevas vialidades generan. Litman,señala que el tráfico, al igual que los gases, tiene una demanda creciente de espacio (entre más espacio se le procura más se expande), por ello al aumentar la oferta de las vialidades, el tráfico no hace sino aumentar.

http://www.letraslibres.com/beta/blogs/trafico-inducido-mas-calles-mas-trafico

Sunday, October 24, 2010

QUEREMOS TREN!!!

Resulta que hemos menospreciado el transporte ferroviario, en parte por razones de política sindical, en parte por seguir la tendencia estadounidense, muy diferente de la europea. Eso entre 1950 y 2000. El día, no muy lejano, que EU vuelva al ferrocarril —eso figuraba entre los planes de Obama—, de repente se nos abrirán los ojos y, por pura imitación, descubriremos los méritos del tren.

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/50363.html

Friday, January 20, 2006

Filosofía y Auto






Partiremos del principio que una de las máquinas más eficientes para transmitir la potencia energética humana es la bicicleta. Recordemos que cuando uno se desplaza en bicicleta se consumen alrededor de 0,15 calorías por gramo de peso del individuo y por kilómetro, comparado con 0,75 calorías andando. Montados en una bicicleta, tanto por la posición del cuerpo como por su diseño preparado para el movimiento de la mayor masa muscular disponible en el ser humano (las piernas), se llega a grados de eficiencia elevados de hasta el 25 %. No es extraño pues que la invención de la bicicleta y de la electricidad pronto tuvieran una convergencia tecnológica. En seguida se aplicó al movimiento de la rueda la posibilidad de producir la iluminación para circular de noche con la llamada dinamo que rodaba sobre la cubierta neumática. Más tarde este mismo principio de generación eléctrica se aplicó sobre los bujes de las ruedas (dinamos de buje) que reducen la pérdida energética por el rozamiento. Finalmente, los propios engranajes ciclistas han servido para imaginar un sin fin de aplicaciones para obtener energía mecánica de una forma más eficiente.






LAS ECOBICIS EN EL DISTRITO FEDERAL:








































Otro mundo
¿es realmente posible?

Los autos y las reses se pueden considerar dos de los principales iconos del siglo XX. Por cada dos seres humanos que nacen al año se construye un auto, de tal suerte que para 2010 el parque vehicular alcanzará los mil millones. El auto produce 15 por ciento de los gases que contaminan la atmósfera, su construcción produce entre 15 y 20 toneladas de residuos, y cada año los accidentes automovilísticos matan a un millón de seres humanos y dejan heridos entre 25 y 35 millones (Toledo, V. M., 2006. Ecología, espiritualidad, naturaleza. Jitanjáfora Ediciones).

Con poblaciones cercanas a las de los seres humanos, los autos y las reses, los dos principales engendros de la invención humana del siglo pasado, compiten ya con sus creadores por los alimentos. En países como Brasil o Estados Unidos, cada parcela agrícola puede ser dedicada a alimentar a los autos (agrocombustibles), a las reses (pastizales) o a los humanos (cereales, hortalizas, legumbres, etcétera).

FUENTE: http://www.jornada.unam.mx/2009/03/17/crisis.html





















Energía y Equidad de Ivan Illich
Comparándolo a una máquina termodinámica, el hombre es más rentable que cualquier vehículo motorizado, que consume por lo menos 4 veces más calorías en el mismo trayecto.

"El varón norteamericano típico consagra más de 1500 horas por año a su automóvil: sentado dentro de él, en marcha o parado, trabajando para pagarlo, para pagar la gasolina, los neumáticos, los peajes, los seguros, las infracciones y los impuestos para la construcción de carreteras y aparcamientos. Le consagra cuatro horas al día en las que se sirve de él o trabaja para él. Sin contar con el tiempo que pasa en el hospital, en el tribunal, en el taller o viendo publicidad automovilística ante el t.v. Estas 1500 horas le sirven para recorrer 10.000 kms, es decir 6 kms por hora. Exactamente la misma velocidad que alcanzan los seres humanos en los países que no tienen industria del transporte. Con la salvedad de que el americano medio destina a la circulación la cuarta parte del tiempo social disponible, mientras que en las sociedades no motorizadas se destina a este fin sólo entre el 3 y el 8%".


"Para que 40 000 personas puedan cruzar un puente en una hora moviéndose a 25 km por hora, se necesita que éste tenga 138 m de anchura si viajan en coche, 38 m si viajan en autobús y 20 m si van a pie; en cambio, si van en bicicleta, el puente no necesita más de 10 m de anchura. Únicamente un sistema hipermoderno de trenes rápidos, a 100 km por hora y sucediéndose a intervalos de 30 segundos podría pasar esta cantidad de gente por un puente semejante en el mismo tiempo."










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La contraproductividad inherente de la economía de los servicios
(Sajay) Pero ¿no es el automóvil el símbolo mismo de la autonomía?

(Jean) Hasta que los inevitables embotellamientos lo transforman en autoinmóvil. Creo que vamos hacia una parálisis general de la circulación por los instrumentos de la movilidad mecánica. Los transportes mecánicos se están haciendo visiblemente contraproducentes.

http://habitat.aq.upm.es/boletin/n26/ahsch.html








































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Baudrillard; cultura, narcisismo y régimen de mortandad en el sistema de los objetos
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Adolfo Vásquez Rocca



"El automóvil es un signo de poder, de refugio, una proyección fálica y narcisista,  que —según Baudrillard— reúne «la abstracción de todo fin práctico en la velocidad, el prestigio, la connotación formal, la connotación técnica, la diferenciación forzada, la inversión apasionada y la proyección fantasmagórica» …"

Ver aquí: http://www.margencero.com/articulos/articulos3/baudrillard.htm






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La ideología social del automóvil
por André Gorz, Le Sauvage, septiembre-octubre 1973

El automóvil ofrece el ejemplo contradictorio de un objeto de lujo que ha resultado desvalorizado por su propia difusión. Pero esta devaluación práctica no ha acarreado su devaluación ideológica: el mito del placer y de la ventaja del coche persiste aún cuando, si se generalizaran los transportes públicos, quedaría demostrada su aplastante superioridad.







Contaminación y Auto

Calidad del aire en Ciudad de México: Una aproximación multidisciplinaria para su adecuada gestión

Estudios sobre inventarios de emisiones reportan que los vehículos contribuyen con aproximadamente el 85 por ciento de las emisiones de gases y partículas contaminantes de la atmósfera de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM).

http://www.mty.itesm.mx/die/ddre/transferencia/Transferencia55/eli2-55.html














Primer causa del cambio climático


El cambio climático se debe principalmente al aumento del CO2 en la atmósfera terrestre y las emisiones de CO2 son producidas por las actividades humanas. Los vehículos de transportación son los primeros causantes de emisiones de CO2, a consecuencia de la combustión de gasolinas. Durante un recorrido de 100 km, un automóvil mediano emite unos 20 kg de este gas, cantidad que equivale a la contenida en unos 40,000 m3 de aire en las condiciones normales de la atmósfera terrestre. El 90 % del CO2 producido por el transporte se debe a los vehículos automotores; sin embargo, el 47 % de la producción de CO2 en transporte se debe a los automóviles, porcentaje muy superior al de los aviones, camiones de carga, autobuses y ferrocarril. Por tanto el automóvil es el primer responsable del cambio climático.







EFICIENCIA AUTOMOTRIZ: SOLUCIONES SOBRE RUEDAS
Más del 50% del calentamiento global se debe a las emisiones de CO 2 . El tráfico de vehículos automotores, junto con las plantas productoras de electricidad que queman combustibles fósiles, son las principales fuentes de emisión de este gas invernadero. Los aproximadamente 500 millones de vehículos que circulan en el mundo, emiten 4 mil millones de toneladas de CO 2 al año, casi el 20% de las emisiones totales de origen humano. Si se incluye la construcción de carreteras y calles, la fabricación de automóviles y el procesamiento de los combustibles en las refinerías, las emisiones generadas por el transporte ascienden a una tercera parte del total.
http://www.laneta.apc.org/emis/gpeace/smile.htm

















De cualquier manera, no basta con reducir el consumo de los automóviles a la mitad, sino que se deben desarrollar, además, medidas políticas de planificación urbana y de transporte de pasajeros y de carga. Dar preferencia al transporte público sobre el privado, crear áreas libres de automóviles en las ciudades, cerrar estacionamientos y establecer moratorias en la construcción de más vialidades, son algunas de las medidas necesarias para disminuir el uso del automóvil particular, principal causa de la contaminación de las ciudades e importante factor determinante del cambio climático.

Mortalidad y Auto

Defunciones por accidentes de tránsito en países seleccionados de las Américas, 1985-2001

En las Américas durante 1997-2000, la mortalidad por todos los accidentes de tránsito fue la décima entre las principales causas de defunción en la población en general, la sexta en los hombres, con un promedio anual de 77.820 defunciones registradas y el 16o en las mujeres, con 24.702 defunciones.

http://www.paho.org/spanish/dd/ais/be_v25n1-acctransito.htm



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Lesiones por accidentes de tráfico

Tendencias de mortalidad por traumatismos y envenenamientos en adolescentes. México, 1979-1997

Los ATVM (accidentes de tráfico de vehículo de motor) son los eventos que producen la mayor cantidad de muertes entre adolescentes…

http://www.alcoholinformate.org.mx/estadisticas.cfm?articulo=11



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Transporte y la biodiversidad

Las muertes de animales en las carreteras es la manera principal en que los humanos matan a la fauna en los Estados Unidos, y ha contribuido a empujar a varias especies, como es el oso pardo y la pantera de Florida, más cerca a la extinción…

http://www.antc.net/espanol/biodiversidad.asp

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Pantanal: Una matanza evitable

A lo largo de esta labor, he llegado a la conclusión de que la muerte de animales en las carreteras puede estar jugando un papel crucial en la disminución considerable en el número de ciertas especies.



Friday, January 21, 2005

Tuesday, December 12, 2000

EL ABUSO EN EL USO DE LOS CARROS SERÁ APOCALIPTICO PARA LA HUMANIDAD

EL ABUSO EN EL USO DE LOS CARROS SERÁ APOCALIPTICO PARA LA HUMANIDAD
Por Humberto Tobón y Tobón[1]

El número de vehículos que ruedan diariamente en el mundo alcanza 945 millones de unidades. El 90% de estos automotores utilizan combustibles fósiles y sólo un 10% se aprovisionan de etanol u otra fuente de energía.
En lo corrido del tercer milenio han ingresado al mercado mundial 110 millones de vehículos que se mueven esencialmente con gasolina, lo que indica que los esfuerzos realizados globalmente para combatir el origen de la contaminación atmosférica han fracasado. Ha podido más el gran poder de las industrias automotriz y petrolera, que los intereses de la humanidad por reducir el número de partículas de dióxido de carbono[2], cuyo impacto sobre el medio ambiente es altamente destructor, dado que es el gas de efecto invernadero con más rápido crecimiento en los últimos tres lustros[3].
Esta cruda realidad llevó al Panel Intergubernamental del Cambio Climático reunido recientemente en Bangkok (Tailandia) a proponerle a los gobiernos que tomen medidas para disminuir drásticamente el número de automotores movidos con combustibles fósiles, como una fórmula inicial de choque para contrarrestar el incremento del calentamiento global, cuyos impactos sobre la vida de las personas, las relaciones sociales y la economía mundial son devastadores.
Esta recomendación del PICC tendrá que superar distintos escenarios para poder ejecutarse. El primero, es librar un fuerte pulso con la poderosísima industria automotriz, con el fin de que ella produzca vehículos más económicos, livianos y pequeños, que sean híbridos que permitan el uso alternativo de energías limpias y que sus motores puedan ser movidos por gas, electricidad, hidrogeno, átomos o iones y no necesariamente seguir insistiendo en los agrocombustibles (sobre lo cual nos ocuparemos en otro artículo). El segundo, será enfrentar al Club del Petróleo, que durante años ha impedido la comercializació n de nuevas energías, para poder mantener su prevalencia en un mercado cada vez más creciente. El tercero tendrá relación con medidas restrictivas muy drásticas frente a la circulación de vehículos con motor a gasolina. El cuarto, será el incentivo al transporte público masivo para garantizar el desplazamiento de millones de personas que hoy hacen uso de sus automotores particulares. El quinto, se referirá a la imposición de mayores gravámenes a los carros y motocicletas de uso particular, así como a la gasolina y los aceites fósiles. El sexto, estará dirigido a la construcción de ciclovias para incentivar el uso de medios de transporte no contaminantes como patines y bicicletas. El séptimo, buscará permitir carriles, calzadas o carreteras exclusivas para quienes tienen vehículos movidos por energías no contaminantes.
Las decisiones relacionadas con las restricciones al uso de los automotores con serán fáciles, debido a las inmensas presiones políticas que tendrán que soportar los gobiernos. Dicho de manera más gráfica: es más fácil dictar una ley que controle el uso del rifle en Estados Unidos que obligar al uso moderado de los vehículos movidos por gasolina. Y esto tiene una explicación obvia: en USA hay 789 vehículos por para 1.000 personas. En Italia son 669, en Australia 643, en Francia 596, en Alemania 589, en Canadá 585, en Japón 582 y en el Reino Unido 564.
Pero llegará el momento en que las restricciones ocurrirán, porque las penurias por las que pasará la humanidad por efectos del calentamiento del planeta serán de tal crueldad que los dueños de los vehículos tendrán que aceptar cualquier medida que se tome en contra de su “comodidad”.
Muy pocos se atreverían a contrariar una medida de No al Uso del Carro, después de que intensas olas de calor en el centro de Europa le cuesten la vida a miles de personas. O que en las provincias de la India, otros miles mueran ahogados por el desbordamiento de los ríos. O que centenares fallezcan de hambre en China por la destrucción de los cultivos ante la falta de agua para irrigar. O que la biodiversidad esté a punto de extinguirse en las selvas amazónicas por causa de los incendios. O que varios millones de seres humanos queden sin acceso al agua por la desaparición de las cuencas principales. O que varias ciudades se destruyan ante el paso implacable de los huracanes. Todos estos desastres ya han ocurrido, pero todavía no han sido tan devastadores. El futuro se muestra apocalíptico.
Aquí la disyuntiva es: apegarse a una cabrilla y morir por exceso de calor o frio. O usar el transporte público y darle una nueva oportunidad de vida al planeta.
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PD. ¿Qué actitud va a tomar el nuevo Alcalde de Bogotá en torno al uso de los vehículos particulares, una vez estén ejerciendo el poder?


[1] Economista y Comunicador social, con estudios de especializació n en Medio Ambiente, Ciencias Políticas y Finanzas Privadas
[2] La concentración promedio actual en la atmósfera es de 365 partes por millón. Hace un siglo era de 88 partes por millón.
[3] Estudio publicado en internet por "Proceedings of the National Academy of Sciences".


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Cartón de Boligán

Angel Boligán, monero cubano radicado en México